En esta sociedad
correspondiente a la tercera ola, o expresado de una forma más clarificadora,
en esta sociedad en donde el conocimiento y la información son lo más
importante por sobre los procesos de extracción de materias primas o de
transformación, es necesario que existan normas, leyes y reglamentos que resguarden
la información, que los autores se sientan protegidos ellos mismos y también
sus obras de la piratería y del mal uso. En esta dirección está orientada la
ley del derecho de autor, que pretende proteger todas las obras ya sean creadas
dentro de nuestro territorio como las también creadas fuera de él. Pero el
hablar de propiedad intelectual nos lleva a pensar en dos grandes temas de
discusión; por un lado, el derecho a la protección que deben tener los
creadores, los dueños de las ideas; y por otro lado, las personas que tienen el
derecho a disfrutar de esas creaciones, pero sin pasar a llevar los derechos
que poseen estos creadores.
Mirado desde el punto de vista
de los creadores, el tema de la propiedad intelectual es algo totalmente justo
y necesario; hemos visto muy a menudo situaciones en las cuales existe un
aprovechamiento de las obras creadas, o éstas son utilizadas de una manera
indebida o que el autor es contrario a participar, o simplemente se
comercializan sin pagar los derechos correspondientes al autor. La ley vigente
en Chile es clara al respecto, el uso indebido o aprovechamiento de las obras, información, etc., es
sancionado incluso con penas de cárcel. Si las leyes se aplicaran tal y como se
espera, es decir, aplicando todo su rigor, no se podría incluso realizar el
préstamo de libros en las bibliotecas, y esto es algo ridículo, impensado y sin
sustentación lógica. Ante una situación como esta el derecho a educarse y a
informarse se estaría negando. Para poder utilizar la información de manera
legal, la opción es pagar por lo derechos, comprar las licencias, etc.; pero
esto abre el debate, debido a que sólo las personas con el poder adquisitivo
serían las que podrían hacer uso o disfrutar de las obras e informaciones, los
demás se quedarían fuera, no tendrían acceso al conocimiento ni a la cultura.
Esto incrementaría la desigualdad y el descontento social que existe
actualmente en nuestro país, creando frustraciones en la población, bajando los
rendimientos académicos, aumentando los índices de delincuencia y todo lo que esto
conlleva.
Las autoridades han querido
erradicar la piratería endureciendo las leyes y haciendo campañas para crear
conciencia en las personas de que la piratería es lo mismo que robar una
cartera, un banco, un bien material; pero eso sólo ha hecho que las personas
que comercializan y los que compran
estos productos sean más cuidadosos.
Una buena iniciativa para
lograr proteger el trabajo intelectual, sería por una parte la reducción de los
impuestos que tienen en nuestro país por ejemplo, los libros; esto incentivaría
a las personas leer más y además a adquirir ejemplares originales. También el
gobierno o las autoridades correspondientes debieran crear políticas en donde
quede establecida la cancelación correspondiente a cada autor, o se compren las
licencias con subvenciones de parte del estado para que las personas de menos
recursos también puedan acceder a la cultura.
La verdad es que iniciativas
como estas deben ir además acompañadas por un cambio cultural, para que todos
sepamos que es nuestro derecho tener acceso a la información, a la cultura y al
saber universal, pero que también es nuestro deber respetar la propiedad
intelectual de las obras a las que tenemos acceso.



